Te tengo una pregunta: ¿Qué es lo que más deseas? No respondas inmediatamente y sin meditarlo. Piénsalo bien: ¿Qué es lo que más deseas? Tómate al menos un minuto para pensarlo....
¿Ya lo pensaste bien? ¿Cual es tu respuesta? Quizás lo que más deseas es:
Quizás tu respuesta no fue tan materialista. Quizás te enfocaste en cosas "verdaderamente" importantes como:
La lista puede ser interminable. Pero según la Escritura, una sola cosa es digna de ser deseada:
¡Estas sí que son palabras poderosas que confrontan, que revelan nuestro corazón y nos enseñan a apreciar lo verdaderamente valioso! ¡Nada de lo que puedo llegar a desear se puede comparar con la sabiduría que viene de Dios! Nada en lo absoluto.
Toda mi vida debería direccionarse a una sola cosa: a buscar y poseer la sabiduría de Dios. ¿Dónde podré encontrarla? La Escritura también nos proporciona la respuesta:
Cristo es nuestro todo en todo. Él es nuestra plenitud de sabiduría.
Dios, te ruego que me guíes a redirigir mi vida para desear sólo a Cristo como la sabiduría que viene de tí. Amén.
¿Ya lo pensaste bien? ¿Cual es tu respuesta? Quizás lo que más deseas es:
- Un automóvil del año.
- Una casa cómoda y espaciosa.
- Un mejor empleo.
- La mejor computadora o teléfono del mercado.
- Un mejor salario.
Quizás tu respuesta no fue tan materialista. Quizás te enfocaste en cosas "verdaderamente" importantes como:
- Buena salud (para tí y tus seres queridos)
- Unos buenos hijos.
- Una buena esposa.
- Congregarte en una iglesia con mejor y mayor comunión.
La lista puede ser interminable. Pero según la Escritura, una sola cosa es digna de ser deseada:
Bienaventurado el hombre que halla sabiduría y el hombre que adquiere entendimiento; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus utilidades mejor que el oro fino. Es más preciosa que las joyas, y nada de lo que deseas se compara con ella (Proversios 3:13-15, LBLA, énfasis mío).
¡Estas sí que son palabras poderosas que confrontan, que revelan nuestro corazón y nos enseñan a apreciar lo verdaderamente valioso! ¡Nada de lo que puedo llegar a desear se puede comparar con la sabiduría que viene de Dios! Nada en lo absoluto.
Toda mi vida debería direccionarse a una sola cosa: a buscar y poseer la sabiduría de Dios. ¿Dónde podré encontrarla? La Escritura también nos proporciona la respuesta:
... pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judíos, y necedad para los gentiles; mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios (1 Corintios 1:23 y 24, LBLA, énfasios mío).
Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención, para que, tal como está escrito: EL QUE SE GLORIA, QUE SE GLORIE EN EL SEÑOR (1 Corintios 1: 30 y 31, LBLA, énfasis mío).
... para que sean alentados sus corazones, y unidos en amor, alcancen todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir, de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (Colosenses 2:2 y 3, LBLA, énfasis mío).
Cristo es nuestro todo en todo. Él es nuestra plenitud de sabiduría.
Dios, te ruego que me guíes a redirigir mi vida para desear sólo a Cristo como la sabiduría que viene de tí. Amén.
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